

-Falta de todo gobierno en un estado.
-Desorden, confusión o barullo por ausencia o flaqueza de una autoridad"
CAPÍTULO 3.2.1
ANARQUÍA
Al salir de su rápido encuentro con Jessica, Matías notó recordar aquel lugar en el que se encontraba…
-¿Cómo puede ser posible que regrese a este lugar?- se decía mientras caminaba al interior de la carpa de circo. A lo lejos una jaula, en ella algo que el podía recordar muy bien, su único juguete…
-Yeyo- dijo cuando se acercó y agarró un muñeco con forma de payaso –Vaya creo que ha pasado tanto tiempo…- Pensaba –Solía jugar horas en este lugar…-
Al instante escuchó ruidos, poco a poco alguien se acercaba; Matías instantáneamente saltó sobre la jaula ocultándose…
-Yeyo, aquí estas- Decía un niño pequeño mientras entraba en la jaula, este niño era un poco menos pálido que Matías, pero, sus facciones eran idénticas… -Sabes estoy tan cansado- Decía hablando para el pequeño muñeco hecho de trapo –No tengo a nadie quien me quiera, estas personas no me dan de comer, me tratan mal y quieren que desaparezca…- Sus lágrimas comenzaron a brotar –Aún no puedo desaparecer, pero se que si me quedo aquí ellos me seguirán maltratando y obligándome a robar-
-¡Cuantas veces te he dicho que no quiero que estés aquí jugando!- Gritaba un señor gordo, con bigote y grandes cachetes -¡Ve y consigue dinero, o sino no habrá más comida para ti!-
-Déjalo- gritó Matías, pero este parecía no escucharle. Lentamente la escena se iba desgarrando, volviéndose oscura y tétrica, el circo parecía transformarse en un lugar destruido, todos los asientos oxidados al igual que los grandes trapecios, el quedó en medio de todo, en frente el niño al que pretendía salvar lloraba…
-Quiero salir de aquí- Decía…
-¿Qué fue todo esto?- Dio un vistazo a su alrededor –Esto es igual que en mis pesadillas-
-El ya viene, no quiero estar aquí- Se repetía una y otra vez…
-¡¿El?!- dijo Matías alarmado –No puede ser, el…- En su mente una imagen se formo –Mis pesadillas- Dijo…
El pequeño levanto la mirada hacia el y dijo –Creo que corres o te atrapará- Al instante que terminó la frase su cara parecía podrirse, cayéndose a pedazos. Matías giró y comenzó a correr, pero la arena del circo crecía enormemente…
-El está aquí- Se repetía notando que la reja que cubría la entrada parecía estar más cerca. Corrió hacia ella, pero al llegar esta no abría… -¡SAQUENME DE AQUÍ!- gritó a todo pulmón sacudiéndola sin conseguir derribarla -¡NO QUIERO VERLO!-
Poco a poco en el centro de la arena, en el mismo lugar en el que estaba el pequeño una figura oscura brotaba del suelo, esta tomaba forma y color…
-¡Es el!- Dijo sorprendido –Es el ser del circo- Dijo muy despacio dejándose caer de rodillas sobre el piso.
El ser tomaba forma de payaso, pero, su cara estaba remplazada por una máscara en lugar de maquillaje…
-Ha venido por mí-
Cerca de la reja notó un pequeño agujero, el cual sin dudar lo traspasó… Con mucha rapidez y transformándose logró correr hacia la luz que se veía al final del mismo,
Jessica notaba como Matías se escondía sin sentido en el agujero que estaba cerca de la puerta, notó la jaula a la cual se acercó, en ella un niño dormía abrazando un muñeco con cara de payaso…
-Alguien viene- Se dijo ocultándose en el mismo lugar en el cual se ocultó Matías…
-¡LEVANTATE MALDITO ENGENDRO!- Gritó el señor gordo agarrando al pobre niño de sus cabellos… -¡QUIERES QUE TE MATE!- le volvió a gritar –¡ANDÁ A TRABAJAR HIJO DE PUTA!- Terminó tirándolo a un lado, haciendo que a este le sangrara la nariz. El pequeño salió lentamente, de su bolsillo sacó una máscara la cual tenía una forma peculiar, era la de un payaso algo deforme, Jessica lo siguió.
Matías atravesó el largo agujero saliendo por las afueras de un tubo por el cual salía el agua de las alcantarillas… Estaba en Buenos Aires, lo supo desde el momento en el cual notó el viejo vecindario donde solía estar el circo…
-Esto es muy raro- Dijo escalando un pequeño muro. A lo lejos notó a su pasado… -Ese soy yo- Dijo mientras notó como se ponía la mascara –Este día lo recuerdo- Dijo comenzando a seguir al chico… Notó como este caminaba por los callejones subiendo escaleras para llegar a las azoteas, desde ahí escogía a sus victimas, como le gustaba llamarlas…
-El va a hacer lo mismo de hace once años- Dijo mientras veía como este corría para bajar las escaleras y alcanzar su objetivo… Matías lo siguió mientras a lo lejos Jessica lo veía con extrañes… -Ese pequeño tiene algo que ver con su novia o con el- Dijo de inmediato escondiéndose para evitar ser descubierta…
Matías vio como el pequeño sacaba el mismo cuchillo que el guardaba y atacaba a un anciano el cual tenía un portafolios, el mismo que al abrirse no reveló nada más que archivos.
El pequeño buscaba en sus bolsillos pero no encontró nada, la gente al percatarse trataron de atraparlo, pero este se echó a correr…
Tanto Matías como Jessica trataron del alcanzarlo, pero les fue imposible.
-Veo que aún tratas de destruirme- Dijo al darse vuelta y sorprender a Jessica…
-Lo que pasó en ese circo fue un error- Dijo –No va a volver a ocurrir-
-No tengo tiempo para estupideces- Respondió –Tengo que encontrar a mi novia-
-OK-
Matías la miró sorprendido por su respuesta…
-Dime, ¿que es ese chico para ti?-
-Que te importa- Respondió despóticamente…
-Lo sabía, ese chiquillo tiene que ver contigo, ahora que lo pienso bien se parece mucho a ti…- Dijo
-No te incumbe, ahora lárgate si no quieres que te mate…-
-¿Es tu hijo?, no lo creo, según esos anuncios…- Señaló los mensajes de un concierto pegados a lo largo de la pared –Es febrero de 1997, eso quiere decir que ese chico es tu hermano…- Hizo una pausa y notó la cara de furia de este –O eres tú…-
La expresión de Matías lo delató –Lo sabía- Dijo Jessica saltando hacia la escalera y comenzando a correr…-
-La próxima vez la mataré- Matías corrió en dirección al lugar donde el sabía se encontraría…
Al llegar a su mente vino el sentimiento de soledad y decepción… -Esa fue la primera vez que maté a alguien- Se dijo sin notar que un poco alejado de el se escondía Jessica…
Notó como el niño caminaba, pero este no se podía mover, lo vio alejarse mientras todo cambiaba…
De un momento a otro regresó a las afueras de un teatro, en el cual había una gran cola, en la parte superior se alcanzaba a leer, Opera, Carmen, ultima función… En la cola notó a una chica, ella llevaba un vestido de lujo, sus zapatos impecables a su lado notó a una mujer la cual llevaba muchas joyas, un abrigo de piel y una cartera notoriamente hecha por un diseñador extranjero, Matías la reconoció de inmediato…
-Esta fue la vez que huimos- Se respondió. Sabiendo que nadie notaría su existencia se movió cerca de ella para escuchar su conversación…
-Mamá- Decía la chica –Ya tengo 16 años, creo que ya deberías de dejar de tratarme como tu muñeca de porcelana…-
-Calla y no armes espectáculos, las señoritas como tú deben de saber cerrar la boca frente a las demás personas-
-¡Estoy harta, ¿me entendés?- Gritó y todas las personas giraron a ver que sucedía –Tú siempre mandándome, siempre queriendo que sea la chica perfecta, siempre queriendo que sea una puta de sociedad como vos- De inmediato su madre le dio una bofetada, esta comenzó a reír bajo la sorpresa de todo aquel que la miraba…
-¿Crees que con eso logras algo?- Le dijo -¿Te da miedo acaso que todo el mundo se entere que después de la muerte de mi padre trabajas como puta para poder mantener la vida de lujos que te das?- replicó, todas las personas estaban consternadas, la madre estaba horrorizada…
-¡LARGATE!- Le gritó -¡LARGATE Y NO VUELVAS MÁS!-
-Eso haré- le dijo –Puta de mierda- La empujó mientras se sacaba los zapatos y comenzaba a correr… La señora siguió en la cola como si nada hubiese sucedido, Matías se apresuró a seguirla…
Pasó mucho tiempo y el clima se volvió pesado, empezó a llover…
-Vieja de mierda- Se repetía Victoria –Solo porque le gusta el lujo…- Sus insultos fueron interrumpidos por tres chicos los cuales aparecieron de la nada…
-Pero que hace una chiquilla como tu por estos lados- Le dijo uno –Dame toda la pasta…-
-Aléjate pelotudo- Le dijo pasándole a su lado…
-¡¿QUERES QUE TE MATE?!- le respondió este agarrándola del brazo y trayéndola hacia si… -Pues te quitaré todo lo rabiosa que estas- Replicó mientras se bajaba el cierre de su pantalón…
-SOLTAME- Gritaba mientras los otros chicos tomaban sus brazos y la acostaban en el frío pavimento…
-Te enseñara a respetar puta de mierda-
-AUXILIO-
-Déjala-Se escuchó la voz de un chico que usaba una máscara de payaso, Matías se reconoció…
-Ese soy yo- Dijo –Esto fue ocho años después de mi primer asesinato, tenía apenas 16 cuando la conocí-
-Que me harás marica, ¿te crees superhéroe o que?-
Matías sacó su cuchillo… -Te arrancaré la traquea por haber dicho esa pavada- Le dijo mientras se lanzaba a el a una gran velocidad y con su arma penetraba los ojos de este, casi al instante una patada fue dirigida hacia los otros dos que estaban sosteniendo a la chica. Noqueó a todos de inmediato, con la única diferencia que a los que la sostenían simplemente les cortó el cuello, pero, cumpliendo su promesa, abrió esta misma parte a quien lo insultó…
-Gracias por salvarme- Le dijo
-Yo no te salvé porque lo quería hacer, necesito alguien que calme mis ganas de sexo…-
-No me importa, yo lo haré si me llevas contigo-
-Entonces te convertirás en mi aliada-
-Déjame ver tu cara- Le dijo quitándole la máscara –Sos hermoso- De inmediato lo besó…
-Vení conmigo- De inmediato Matías sintió como otra vez sucedía, se transportaba…
Cuando pudo notar donde estaba, notó que en la cama su yo de dieciséis años tenía apasionadamente sexo con su amada de la misma edad… Entre claro sadismo y fantasías lujuriosas ambos alcanzaron el clímax… Besándose apasionadamente quedaron en profundo sueño…
Casi al instante Matías volvió a ocurrir, todo se deformaba mientras detrás la figura del payaso aparecía… Matías comenzó a correr con desesperación, la habitación había doblado su tamaño y las puertas habían desaparecido…
-Esa ventana- Dijo de inmediato saltando por la misma, rompiendo el vidrio y cayendo al vacío…
Al abrir sus ojos notó que estaba en una habitación, al parecer su pasado estaba sobre las piernas de su amada… -Este fue el día en que me transformé, fue un mes después de conocerla, justo el día en el que encontramos el libro en esa iglesia…-
-No me dejes- Decía Victoria –Maldito libro-
-Amor, sangre- Decía el Matías del pasado
-¿Sangre?-
-Perdóname- Dijo mientras rápidamente mordió el brazo de su amada…
-¿Que te sucede?- Dijo Victoria asustada… sin embargo no lo detuvo.
A la mente de Matías regresó ese primer sorbo de sangre, sentía como lentamente el caliente líquido bajaba por su garganta, lo saboreaba cada vez más, mientras con gran emoción lamía, sintió lo mismo que en el sexo, ese placer infinito, ese clímax glorioso…
Con la boca llena de sangre el Matías del pasado se acercó a Victoria, este notó como ella se había puesto pálida por el exceso… Sin saber que hacer dejó el libro que sostenía y el cual Victoria nunca había tocado, para poder socorrerla, este hizo contacto con la piel de su amada y en ese instante esta recuperó su color normal…
-Este libro es milagroso- Dijo Matías del pasado…
-Hazme el amor- Replico Victoria, Matías lo hizo…
Enredado entre el placer del acto y lo lujurioso del mismo Matías pudo escuchar algo que jamás oyó cuando hacía el amor…
-Tú mataste a mi padre, te odio por eso- Repetía Victoria –Pero es lo mejor, pues si no hubiera sido así nunca me hubiera revelado a aquella autoridad, nunca hubiera estado en anarquía, por eso te amo más de lo que te odio…
En ese instante el panorama cambió radicalmente, Matías vio como Victoria llamaba, escuchó claramente que por la bocina del teléfono una voz decía –Buenas tardes, policía en que podemos servirle-
Victoria colgó antes de hablar –No puedo hacerlo, te amo demasiado…-
Otra vez todo cambió drásticamente, esta vez Matías vio como Victoria entraba a una gran mansión, la siguió, dentro de ella un féretro descansaba…
-Siempre fuiste una puta- Decía Victoria, al instante esta se volteó – ¡Matías, ayúdame!- Gritó mientras este veía como del féretro salían manos las cuales la envolvieron y penetraron…
-¡MATIAS!- Gritaba Victoria, este miró dentro, una habitación se veía en la pared frontal de la misma estaba Victoria crucificada, envuelta con alambres de púas… Lentamente vio como se acercaba aquel ser que tanto temía, este acariciaba a Victoria…
-¡Déjala!- Gritó…
Al instante todo volvió a cambiar, tomó forma de una larga calle, al final de esta una mansión, justo frente a el estaba Jessica…
-Ha llegado la hora de enfrentarnos…- Le dijo
-Te mataré rápidamente- Respondió mientras pensaba –Aguanta un poco amor, ya voy para allá- La luna se asomó a lo lejos, a esta le faltaba apenas una cuarta parte para extinguirse…











